Las entidades propietarias del acotado de Valladolid deciden juntas la próxima campaña micológica

  • 30 Sep 2026

  • Acotado VA-50.001 Torozos, Mayorga y Pinares de Valladolid

El pasado 23 de septiembre, las entidades propietarias de montes del acotado micológico de Mayorga, Torozos y Pinares de Valladolid celebraron su asamblea anual en la Diputación de Valladolid. Acudieron representantes de ayuntamientos y entidades locales de toda la provincia, además de la Diputación de Valladolid, la Junta de Castilla y León y Cesefor, la entidad que gestiona el programa Micocyl y el acotado.

Cesefor presentó los resultados de la expedición de permisos y las cuentas de la campaña 2025/2026. Con esa información, las entidades decidieron qué hacer con el fondo que genera la venta de permisos: una parte apoyará las jornadas micológicas de los municipios del acotado, y el resto se guardará para cubrir los costes de gestión en campañas de baja producción. También acordaron mantener las mismas modalidades y tarifas de permisos para la próxima campaña.

Un modelo voluntario y basado en el consenso

La asamblea refleja el primer rasgo del modelo Micocyl: su carácter voluntario. Cada entidad propietaria (ayuntamiento, junta vecinal o pedanía) decide libremente si se adhiere al sistema, y puede dejarlo si en algún momento lo considera oportuno. Este principio explica el consenso que el programa mantiene en Castilla y León desde hace más de quince años. Corporaciones de distinto signo político anteponen el interés del territorio a sus diferencias y siguen en el programa legislatura tras legislatura.

La asamblea de entidades propietarias de montes toma las decisiones, y ningún cambio importante sale adelante sin el acuerdo de todas las partes. En ella se decide todo lo que afecta al acotado: desde las tarifas, las modalidades de permiso o las condiciones de acceso hasta cuánta vigilancia se contrata, qué material divulgativo se edita o a qué se destina el fondo que genera la venta de permisos.

Un modelo colectivo y comarcal

El segundo rasgo es su enfoque colectivo y comarcal. Las entidades propietarias agrupan sus montes públicos en una superficie común. Así es más fácil señalizarlos, vigilarlos y gestionarlos en conjunto. Los propietarios encargan a Cesefor la gestión del sistema, que funciona con permisos y con unas reglas acordadas antes por todas las partes. El sistema no impide el acceso a nadie, y permite que convivan distintos tipos de recolectores con un control compartido y con condiciones preferentes para las personas vinculadas a los municipios del acotado.

La experiencia confirma que este enfoque comarcal es necesario. Agrupar a los propietarios en unidades de gestión comunes permite planificar, invertir y decidir a una escala con sentido forestal. Desde sus inicios, Micocyl demuestra que las setas pueden impulsar una gestión colectiva más eficiente de los montes de Castilla y León.